El Ártico como nuevo tablero geopolítico global


El ártico, históricamente ha sido una región ignorada en los esquemas del poder global, recientemente ha emergido en las últimas dos décadas como uno de los territorios más estratégicamente disputados de estos siglos, la diferencia actual es el deshielo progresivo impulsado por el cambio climático no solo expuso nuevas rutas marítimas, sino que también se desbloqueo un acceso directo a vastas reservas de recursos naturales, haciendo del Ártico un nuevo centro de gravedad geopolítico.

Lo que anteriormente era un páramo congelado, actualmente se configura como una frontera crítica para la seguridad, el comercio y la energía, gracias ello la competencia entre los Estados Unidos, Rusia, China y otros actores no es solo económica, sino también simbólica: ya quien controle el Ártico podría redibujar las líneas del poder internacional.

De acuerdo con un reportaje especial publicado por The Washington Post, el calentamiento del Ártico ha desatado una nueva era de competencia internacional. Rusia ha reconstruido al menos 40 instalaciones militares soviéticas a lo largo de su costa norte y ha desplegado rompehielos nucleares, consolidando su influencia en el círculo polar ártico. China, por su parte, ha invertido significativamente en la región y se autodefine como un “Estado casi ártico”, a pesar de no tener costas en el área. Sus ambiciones incluyen el desarrollo de la “Ruta de la Seda Polar”, una vía marítima que conectaba Asia con Europa a través del Ártico, reduciendo tiempos y costos logísticos (Mooney, Kaplan & Englund, The Washington Post, 2018).



La región como una “intersección de amenazas emergentes”, siendo el Pentágono el primero en advertir que de no actuar con rapidez podría significar ceder terreno estratégicos sus rivales, en un contexto donde las rutas y recursos ya no están cubiertos por el hielo todo el año.
Además que los reclamos territoriales han aumentado siendo que Rusia, Canadá, Dinamarca y Noruega han presentado solicitudes ante la ONU, lo que le otorga derechos exclusivos sobre la vastas zonas del lecho marino ártico, las solicitudes mencionadas no solo buscan acceso a recursos energéticos, sino también el control de rutas clave como el Paso del Noroeste o la Ruta del Mar del Norte, mientras que al mismo tiempo los mecanismos de cooperación internacional se han debilitado, además del Consejo Ártico, creado para promover la gobernanza pacífica y la investigación en la región, por ello se puede decir que el Ártico se derrite no sólo en términos climáticos, sino también diplomáticos, la competencia por recursos, la creciente militarización y el debilitamiento de los marcos institucionales auguran un escenario tenso y volátil, paradójicamente mientras el hielo desaparece, la importancia geopolítica del Ártico solo aumenta.

(Mooney, C., Kaplan, S., & Englund, W. (2018). How the Arctic became the new front line of global conflict. The Washington Post. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/graphics/2018/world/arctic-climate-change-military-russia-china)


Comentarios

Entradas populares